Ayer fue mi cumpleaños. La verdad es que no hice nada especial, pero todos los momentos fueron especiales. A su manera. Comencé el día algo desilusionada y desubicada, pero poco a poco fue tomando forma. Lo más interesante es esperar mensajes durante el día. Algunos son divertidos, otros secos, sorprendentes o decepcionantes pero un detalle, al fin y al cabo. Bueno, y con las nuevas tecnologías, ya no sólo se esperan sms, sino e-mails o 'comunicación vía Facebook' y todo, jeje. Pero, sin duda, las llamadas son las que dan un toque de clase al detalle. Inevitablemente, te acuerdas de quién no has sabido nada... Sólo hubo un par de personas que pensé, que quizás, que era posible... Bueno, supongo que la gente ha cambiado incluso mucho más de lo que me había imaginado. Pero dejo ese ese tema para otro momento. No es momento para chocherías, huy! digo tonterías...
Sin duda lo más halagador lo he recibido esta mañana, con mi tradicional lectura matutina, muchas gracias, Sra. Espumosa, es usted un 'enigmático' encanto :)

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